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Los Trapananda: «Nunca nos hemos alejado de la música ni lo vamos a hacer, porque esto va a pasar»

 

Desde Aysén, una de las regiones más australes de Chile, el dúo Los Trapananda se ha instalado como uno de los grandes exponentes de la música de esa zona del país andino. Compuesto por Héctor Mario Burgos (compositor, guitarra y voz) y José Aguilar (voces, flauta traversa), el conjunto cuenta con más de 30 años de trayectoria, y su propuesta se inspira en la tradición latinoamericana y rescata lo mejor de la cultura austral de Chile.
“Nacimos como grupo el año 1982, en Coyhaique, y empezamos haciendo música de Víctor Jara, Los Jaivas, éramos como cinco integrantes. Luego terminamos, cada uno se fue a estudiar diferentes cosas, pero con Mario nunca perdimos el contacto. Él empezó a componer y empezamos a tocar y a viajar”, cuenta Aguilar en entrevista con Alcam. Viajes que los han llevado a presentar su música en diferentes puntos de Chile y también de Latinoamérica, como Argentina, Perú, Bolivia o Colombia, país donde estuvieron radicados por tres años.

Desde mediados de los noventa a la fecha han lanzado cinco producciones: Trapananda en la Patagonia, Patagonia canto de vida, Trapananda, Ecosistema y Todo de nuevo, este último mezclado en México y con cuyo resultado Burgos y Aguilar quedaron “muy contentos, porque rescatamos un sonido que es muy parecido a lo que suena una presentación en vivo”.
Ahondando en su propuesta musical, Aguilar cita a los mencionados Víctor Jara, Violeta Parra y a Congreso como grandes influencias, y valora haber tenido “la suerte de ser precursores en la región a la hora de hacer música internacional y variada, contando historias de acá. Eso gustó y llamó la atención, y nos encanta poder narrar historias de acá que no habían sido contadas, y en otro formato musical”.

“El ser humano y la naturaleza, preservarla y ser parte de ella, son temas que están en todos nuestros discos. Y como vivimos en una región tan rica y especial, nos encanta cantarle a ella y contar en otros lados qué sucede acá”, agrega.

Pese a contar con una gran fuente de inspiración para sus canciones, Aguilar admite que ser creadores en una zona alejada de la capital y de los grandes circuitos culturales “es muy complicado”, pero puntualiza que “somos felices haciendo música desde acá”.

“La desventaja es estar tan lejos, tenemos que ingeniárnoslas para salir a mostrar nuestra música, pero yo creo que no se puede andar llorando sobre la leche derramada. Uno elige hacer la música con la gente y el paisaje de acá, y el resto vendrá por añadidura, siendo conscientes de que hacer música en regiones no es fácil”, explica.

Eso sí, la distancia no ha sido impedimento para crear lazos y generar redes con otros creadores musicales chilenos, habiendo participado en competencias de diferentes encuentros musicales del país.
“Hemos tenido la suerte de participar en grandes festivales a lo largo de Chile, hemos hecho grandes amigos y se crean lindos lazos. Siempre hemos ido compitiendo, pero no es nuestra idea, porque tenemos claro que el arte no es caballo de carrera. Nosotros hemos ido a mostrar lo que hacemos de la mejor manera, nos ha ido bien y nos ha ido mal, pero nos quedamos con la labor de conocer gente importante y de mostrar nuestro trabajo (…) Queda tu música dando vuelta y eso es mágico. Pero ya no queremos competir más, queremos mostrar nuestra música”, explica.
-¿Qué dificultades enfrentaron durante la pandemia para desarrollar su carrera? ¿Qué medidas debieron tomar para afrontar la situación?
-Tuvimos la suerte de hacer itinerancia en verano, hicimos un par de proyectos de emergencia, conciertos, participamos en las jornadas de rock a nivel nacional, todo online. Pero también es un formato que nos cansa, porque no es lo uno quiere. Estamos acostumbrados a que la gente esté presente, y ese feedback que se da entre el público y el artista no está. Ahí te das cuenta de que los medios técnicos tampoco están, entonces dices «no pasa nada, prefiero que pase la pandemia y hacer la música como nos gusta». Sí, nos ha afectado, pero no tanto porque Mario también tiene su home studio donde no le falta qué hacer, compone música de teatro, para documentales o graba para diferentes artistas, yo por mi lado tengo la suerte de manejar un taxi y ganar dinero en pandemia, algo que no es fácil. Nunca nos hemos alejado de la música ni lo vamos a hacer, porque sabemos que esto va a pasar.

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